PARQUIMETROS Y CHALECOS ANTIBALAS

Me recuerdo de una película de gangsters en donde un tipo malas pulgas mataba a un pobre cristiano con un bate de béisbol por haberle ocupado el estacionamiento...
Comienza la licitación de los parquímetros para la ciudad de Quellón y el gobierno local deberá hacerse de chalecos antibalas dicen algunos.
Se viene esperando la reacción airada de algunos "humildes vecinos" que verán en esta medida administrativa un flagrante "atentado" contra sus derechos, dando paso a las trifulcas gremiales, los "mensajes" por los medios noticiosos locales y más de alguno podrá atender a la defensa de sus atribuciones con la frase de tele "si yo soy un ciudadano que pago mis impuestos...".
Pero sin embargo nos gusta que las demás comunas del provincia nos consideren "ciudad de Quellón", aunque cuando se trata de avances administrativos de la cosa pública como la medida de los ya necesarios parquímetros, algunos se defiendan como gato de espaldas sobre la alfombra del compadrazco, de las cosas a medias y de la vista gorda de la mentalidad de pueblo.
Para el folleto, la propaganda somos muy avanzados, seguros y progresistas como ciudad. Pero será el mismo turista el que se dará cuenta de nuestra idiosincracia del pueblo chico y ciudad inmadura, cuando no pueda estacionar su vehículo familiar en el lugar en donde el camión de mariscos que está estacionado alli, hace tres dias no ha salido aun. Y sólo para que al dueño del transporte no se le vulneren "su derecho a ganarse el pan" (el muy perla).
Es necesario entonces analizar si nos conviene avanzar con madurez de ciudad o quedarnos en la autocomplacencia de urbe chica y chapucera, y en el círculo vicioso que transforma a los pueblos pequeños del sur en los grandes latifundios de los intereses de unos cuantos gangsters y narcos como los de la película esa.




